Tu web tarda cuatro segundos en cargar. Esto es lo que cuesta
Qué se pierde exactamente cuando un sitio va lento, por qué casi siempre es culpa de las mismas cinco cosas y cómo comprobarlo tú mismo en diez minutos.
La velocidad de una web es de esas cosas que todo el mundo sabe que importan y casi nadie mide. Se asume que “va bien” porque en el ordenador de la oficina, con fibra y la caché caliente, efectivamente va bien.
El problema es que tu cliente no está en tu oficina. Está en el móvil, con cobertura irregular, y entrando por primera vez.
Lo que pasa cuando tarda
No hace falta citar estudios para entender la mecánica. Piénsalo desde el lado del visitante:
Cada segundo de espera es una oportunidad de irse. No hay un momento dramático de abandono. Hay una pantalla en blanco, una pequeña duda, y el pulgar que vuelve atrás para probar el siguiente resultado. Que casualmente es tu competencia.
El coste se multiplica por el canal. Si además estás pagando anuncios, cada abandono por lentitud es dinero que ya has gastado y no vas a recuperar. Una web lenta encarece todas las campañas que apunten a ella.
Google lo tiene en cuenta. Las Core Web Vitals son señal de posicionamiento. No la más importante, pero cuando dos sitios están empatados en todo lo demás, decide.
Se percibe como falta de seriedad. Injusto pero real: una web lenta transmite lo mismo que un local con la persiana a medio abrir.
Las cinco causas de siempre
En la práctica totalidad de los sitios lentos que auditamos, el problema está en esta lista. Casi nunca hay nada exótico.
1. Imágenes sin optimizar
La causa número uno, con diferencia. Fotografías de 4.000 píxeles de ancho y 3 MB que se muestran en un recuadro de 400. El navegador tiene que descargarlas enteras igualmente.
La solución es aburrida y funciona: redimensionar al tamaño real de uso, servir en WebP o AVIF, y poner loading="lazy" en todo lo que no se ve al abrir la página.
2. Demasiados plugins
Cada plugin añade su CSS y su JavaScript, y casi ninguno se molesta en cargarlo solo donde hace falta. Un formulario de contacto que carga su librería en las cuarenta páginas del sitio es un clásico.
Revisa la lista. En casi todas las instalaciones que hemos mirado hay plugins activos que ya nadie usa.
3. Fuentes web mal cargadas
Cinco familias tipográficas con todos sus grosores son cientos de kilobytes bloqueando el renderizado. Con dos familias y los grosores que realmente usas vas sobrado. Añade display=swap para que el texto se vea mientras la fuente termina de llegar.
4. Scripts de terceros
Chats, mapas, píxeles de seguimiento, banners de cookies, widgets de reseñas. Cada uno es una conexión a un servidor que no controlas, y basta con que uno vaya lento para que tu página lo herede.
La pregunta por cada uno: ¿esto me ha traído algún cliente este año? Si la respuesta es que no lo sabes, la respuesta es que no.
5. Alojamiento compartido barato
Tres euros al mes significa compartir servidor con cientos de sitios. Cuando a uno de ellos le llega una punta de tráfico, tu web se resiente. No siempre es el problema, pero cuando lo es, no hay optimización que lo salve.
Compruébalo tú, en diez minutos
PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev). Pega tu URL y mira solo la pestaña de móvil. La de escritorio miente por optimista.
Fíjate en tres números:
- LCP — cuánto tarda en aparecer el elemento principal. Debe estar por debajo de 2,5 s.
- CLS — cuánto se mueve el contenido mientras carga. Por debajo de 0,1.
- INP — cuánto tarda en responder a un toque. Por debajo de 200 ms.
Y hazlo también con la web de tus dos competidores más directos. Ese contraste suele ser más persuasivo que cualquier informe.
Qué es razonable esperar
Un sitio corporativo bien construido carga en menos de un segundo y saca 95-100 en móvil. No es una proeza técnica: es lo que sale cuando sirves HTML estático desde una CDN, con imágenes del tamaño correcto y sin veinte scripts de terceros.
Si tu web actual está en cuatro segundos, lo habitual es que entre el 60 y el 80 % de la mejora salga de arreglar imágenes y quitar lo que sobra. Eso es una tarde de trabajo, no un proyecto de rediseño.
Y si después de eso sigue lenta, entonces sí: el problema es la base, y ahí toca una conversación distinta.
Si quieres, mándanos la URL y te decimos en qué está el cuello de botella. Sin informe automático de cuarenta páginas: te decimos las tres cosas que hay que tocar. Escríbenos.
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