Auditoría de tareas repetitivas
Una semana de registro estructurado del equipo y una tabla con cada tarea, su frecuencia, su duración y su coste anual. Suele ser el documento más incómodo y más útil del proyecto.
Servicio
Recuperar las horas que hoy se van en copiar datos de un sitio a otro, y devolvérselas a tu equipo para el trabajo que sí paga.
Para quién es
Equipos que pasan información a mano entre dos herramientas varias veces al día
Negocios donde el seguimiento comercial depende de que alguien se acuerde
Empresas con informes mensuales que consumen días de trabajo manual
Qué incluye
Una semana de registro estructurado del equipo y una tabla con cada tarea, su frecuencia, su duración y su coste anual. Suele ser el documento más incómodo y más útil del proyecto.
Se automatiza primero lo que más ahorra con menos riesgo. Nada de empezar por lo técnicamente más vistoso.
Conectar lo que ya usas: formularios, hojas de cálculo, CRM, facturación, correo, calendario. Casi nunca hace falta comprar software nuevo.
Todo lo que toca a un cliente pasa por una persona antes de salir. Automatizar no es perder el control, es dejar de hacer el trabajo mecánico que hay alrededor de la decisión.
Cada automatización se entrega documentada y con su procedimiento manual de respaldo. Si un día falla, el negocio sigue funcionando.
A los treinta y a los noventa días revisamos las horas realmente recuperadas. Si una automatización no ahorra lo previsto, se corrige o se retira.
Una tarea de doce minutos que se repite tres veces al día parece inofensiva. Al año son ciento cincuenta horas. Casi un mes de trabajo de una persona, dedicado a mover información de una pantalla a otra.
Ese coste no aparece en ninguna cuenta de resultados. No hay una factura de “trabajo repetitivo”. Por eso se tolera durante años.
Y hay un segundo coste, menos visible y más caro: el trabajo repetitivo hecho por personas se equivoca. Un dato mal copiado en un presupuesto, un pedido que no llega al almacén, un cliente al que nadie llamó porque su formulario se quedó en una bandeja de entrada.
No todo debe automatizarse, y una parte de nuestro trabajo es decirte qué dejar en paz.
Se automatiza bien lo que tiene reglas claras, ocurre a menudo y no requiere criterio: mover datos entre sistemas, generar documentos a partir de una plantilla, avisar a alguien cuando se cumple una condición, montar informes recurrentes, encadenar recordatorios de seguimiento.
No se automatiza lo que exige juicio, lo que pasa tres veces al año, ni aquello cuyo proceso todavía cambia cada mes. Automatizar un proceso inestable es congelar un error.
Este servicio va casi siempre después de la estandarización de procesos, y no por vender dos proyectos: es que automatizar un caos produce un caos más rápido y más difícil de depurar. Si el proceso no está claro, primero se aclara.
Cuando el proceso ya está ordenado, la automatización suele ser sorprendentemente sencilla y barata. La parte difícil era la anterior.
Semana 1 — Medición. El equipo registra sus tareas repetitivas durante cinco días con una plantilla que damos. Sin estimaciones de memoria: datos.
Semana 2 — Priorización y diseño. Tabla de coste anual por tarea, elección de las dos o tres de mayor retorno y diseño del flujo, incluidos los casos en que debe parar y avisar a una persona.
Semanas 3 y 4 — Construcción y pruebas. Se monta, se prueba con datos reales en paralelo al proceso manual y solo se cambia cuando ha funcionado bien varios días seguidos.
Entrega. Documentación, formación al equipo y procedimiento de respaldo. Revisión de ahorro real a los treinta y a los noventa días.
Preguntas frecuentes
No es el objetivo ni suele ser el resultado. Lo que pasa en la práctica es que el equipo deja de dedicar el treinta por ciento de su jornada a copiar y pegar, y lo dedica a atender clientes o a vender. En empresas pequeñas esto suele significar poder crecer sin contratar todavía.
Las que ya tienes, siempre que sea posible. Cuando hace falta un conector usamos plataformas como Make o n8n, y cuando el caso lo justifica escribimos un script a medida. La decisión se toma por coste total y por quién va a mantenerlo, no por moda.
Casi todos los procesos parecen particulares vistos desde dentro. Al desmontarlos, el noventa por ciento son la misma estructura: recoger un dato, validarlo, moverlo, avisar a alguien. Lo particular suele estar en las excepciones, y esas se dejan en manos de personas a propósito.
Depende del volumen, pero para una pyme típica suele estar entre veinte y sesenta euros mensuales de licencias. Lo calculamos antes de construir nada y lo comparamos con las horas que ahorra.
Es lo que recomendamos. Una sola automatización, la de mayor retorno, entregada en dos semanas. Con el ahorro medido delante es mucho más fácil decidir si seguir.
Automatización
Media hora para entender tu situación concreta y decirte con franqueza qué necesitas ahora.